jueves, 16 de abril de 2015

INUITS

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EGIPTO EN EL CINE



CLEOPATRA 1963
La película es negativamente famosa por llevar casi a la quiebra a la productora 20th Century Fox. Originalmente con un presupuesto de 2 millones de dólares, terminó costando 44 millones (el equivalente a 295 millones actuales), lo que convierte esta película en la tercera más cara que se ha producido en el mundo, y la segunda película más cara en Estados Unidos después de Piratas del Caribe 3: En el Fin del Mundo cuyo presupuesto fue de 300 millones de dólares en 2007.
El elevado gasto se produjo en parte debido a la elaboración ostentosa del film, con complicados decorados (que tuvieron que ser construidos dos veces) y con abundante vestuario (la protagonista lucía 65 vestidos), y aumentó enormemente por una interrupción durante el proceso de filmación en Londres y otra cuando la producción se trasladó a Roma.
La filmación empezó en Londres en 1960. Mankiewicz entró en la producción después de la salida del primer director (Rouben Mamoulian), quien tenía en mente a la actriz afroamericana Dorothy Dandridge para el papel principal. Lo que se había grabado hasta el momento había costado 5 millones de dólares y no era material usable. Esto en parte se debió a que los actores que originalmente se contrataron para interpretar a Julio César (Peter Finch) y a Marco Antonio (Stephen Boyd) dejaron el proyecto debido a otros compromisos. Mankiewicz fue luego despedido durante la fase de edición, y luego contratado nuevamente cuando nadie pudo juntar todas las partes de la película.

MESOPOTAMIA

EGIPTO

Egipto antiguo.

El período que solemos denominar "Antiguo Egipto" es la época en que fue gobernado por los faraones, a partir del año 3000 a. C.
En el Valle del Nilo se desarrolló una de las primeras grandes civilizaciones agrícolas de la antigüedad. El estrecho valle del río, en el área regada y fertilizada por sus crecidas, ofreció un medio extraordinariamente propicio para el desarrollo de una agricultura intensiva; pero al mismo tiempo obligó a una elevada organización del trabajo. La unidad básica y natural fue el "Nomo" , o pequeña provincia formada alrededor de los núcleos de población del valle y gobernada por miembros de la nobleza, pero la explotación nacional del país exigió la cooperación entre estos nomos, dificultada por las grandes distancias y la ausencia de buenas calzadas.
La elevada densidad de población provocaba grandes crisis de subsistencias (hambre, enfermedades, entre otros) en el caso de una desorganización o decadencia del sistema de regadíos. Los productos básicos fueron el trigo (pan), la cebada (cerveza) y los animales domésticos. En los momentos de unidad y tranquilidad, la enorme cantidad de impuestos y prestaciones personales que pesaban sobre los campesinos trabajadores de la tierra, permitió a las clases propietarias de las mismas (faraón, clero, nobleza) acumular grandes capitales, que improductivamente invertidos en templos y tumbas, no contribuyeron al desarrollo de nuevas técnicas de producción o de uso agrícola, bastante primitivo; la situación económica y social pudo así mantenerse durante milenios, apoyada además en la ideología oficial que da un fundamento religioso a la existencia de las diferentes clases sociales.
El valle no fue poblado durante el paleolítico, ya que los yacimientos de este periodo se encuentran en los límites del desierto. Durante el neolítico, poblaciones procedentes del este y del noroeste iniciaron la explotación de las posibilidades agrícolas del valle. El estudio de sus enterramiento ha permitido la clasificación de varias culturas que conocían la cerámica y el trabajo de la piedra dura, y algunas de las cuales practicaban el culto de los animales; en este período se formaron los nomos, por la cooperación entre las pequeñas comunidades locales.
El llamado Imperio Antiguo fue un período de gran centralización del poder en la persona del faraón, auxiliado por una complicada burocracia y controlada por sus más directos familiares. El comercio exterior fue también considerado empresa estatal; importación de madera de Biblos, para vigas y barras; de incienso y mirra de Punt, en la costa somalí y de oro, ébano y marfil de Nubia, realizada a cambio del trigo egipcio o por medio de expediciones militares. Los artesanos llegaron ha alcanzar gran habilidad técnica, especialmente el la cerámica y el trabajo de la piedra dura y sus oficios se hicieron hereditarios. El mantenimiento del aparato estatal y del culto mortuorio del faraón representó una enorme presión fiscal sobre los trabajadores agrícolas. La VI dinastía acabó con la autonomía de las ciudades en el norte. Los gobernadores provisionales del sur se independizaron, lo que dio paso al llamado primer período intermedio durante el que se registró el establecimiento de asiáticos en el delta. La reorganización de la administración tuvo como consecuencia un aumento general de la producción, la influencia egipcia se extendió a Siria y a Nubia.


El papiro Egipcio
http://www.mediafire.com/file/j5i2nt8fhts4v49/34panyella.pdf
Mas historia
http://www.mediafire.com/file/a8pi1ylrlt5in2r/egipthistoria.pdf
El Arte de Egipto
http://www.mediafire.com/file/egp74vi6ggckhae/ElartedeEgipto.pdf
Egipto
http://www.mediafire.com/file/l1ugu9vvzdll19v/hegipto.pdf
Historia de los egipcios
http://www.mediafire.com/file/2cayutio1o7zczf/historia-de-los-egipcios.pdf
Dioses Egipcios
http://www.mediafire.com/file/x5ycnjzle80jz6w/Los%20Principales%20dioses%20de%20Egipto.pdf

Algunos datos inutiles pero curiosos

20 curiosidades sobre la antigüedad

1- El faraón Pepi II, para evitar que las moscas se posaran sobre él, siempre tenía a su alrededor varios esclavos desnudos con el cuerpo untado de miel.
2- Los antiguos egipcios adiestraban a los mandriles para que sirvieran las mesas.
3- El anticonceptivo más antiguo del mundo, según el papiro de Petri, fueron los excrementos de cocodrilo, que la mujer egipcia se untaba mezclados con miel. Al parecer la mezcla no generaba las condiciones ideales para que sobrevivieran los espermatozoides.
4- Afortunadamente llegaron los griegos, y con ellos grandes avances. Ya no fue necesario que la mujer se sometiera a semejante tormento, porque aquellos sabios varones llegaron a la conclusión de que, para evitar concebir, bastaba con que la mujer se agachara y estornudara tras el acto sexual. Eso debió de simplificar mucho las cosas.
5- El papiro de Berlín, en torno al 1800 a. C., contiene instrucciones para hacer un test de embarazo en el que los antiguos egipcios empleaban cereales humedecidos con orina. Si la cebada crecía, significaba que la mujer esperaba un hijo varón; si crecía el trigo, esperaba una niña. Y si no crecía nada, no estaba embarazada.
6- Según Herodoto, las mujeres egipcias orinaban de pie, mientras que los hombres lo hacían sentados. 
7- Para mantener la forma curvada de la nariz de Ramsés II, los embalsamadores la rellenaron con pimienta en grano.
8- Algunas tumbas del antiguo Egipto incluían retretes. Incluso se encontró junto a uno de ellos una caja de adobe que se supone que contenía arena para echarla por encima de las deposiciones de los muertos.
9- Los antiguos egipcios se afeitaban las cejas en señal de luto cuando fallecía su gato. Amaban tanto a estos animales sagrados que matar a uno estaba castigado con la muerte.
10- Los sumerios hacían publicidad de la cerveza. El primer cartel publicitario conocido data del año 4000 a. C. Consiste en una tablilla hallada en la actual Siria y que muestra a una mujer con dos copas. La inscripción dice “Bebe cerveza con corazón de león”
11- Según Plinio el Viejo, Esquilo murió cuando un águila que sujetaba una tortuga entre sus garras voló sobre su cabeza calva y, tomándola por una roca contra la que romper el caparazón de su presa, arrojó la tortuga contra el cráneo pelado del pobre Esquilo y lo mató en el acto. Se decía que un oráculo había pronosticado su muerte ese día por el derrumbe de un edificio, debido a lo cual tomó la precaución de pasear al aire libre. Aunque Esquilo nunca hubiera escrito nada, se habría ganado a pulso igualmente su sobrenombre de “padre de la tragedia”.
12- Las prostitutas de la antigua Grecia llevaban unas sandalias con suelas claveteadas para que al caminar dejaran marcada en el suelo la palabra AKOLOUTHEI (sígueme).
13- Para los antiguos griegos, arrojarle una manzana a una mujer equivalía a una propuesta de matrimonio. Dicha tradición encuentra sus raíces en la mitología: la diosa de la discordia estaba enojada por no haber sido invitada a la boda de Peleo y Tetis, de modo que, como venganza, deslizó en la fiesta una manzana de oro con la inscripción “para la más hermosa”. Hera, Atenea y Afrodita se disputaban el trofeo, y Paris era el encargado de emitir el veredicto. Eligió a Afrodita, que le prometió a cambio la más hermosa mujer de la tierra. Desde entonces la manzana se consideraba consagrada a la diosa, y arrojar una era un modo simbólico de declararse. Por tanto, recogerla significaba que la propuesta era aceptada.
14- En Esparta, las mujeres que morían al dar a luz eran tratadas como guerreros caídos en combate.
15- Como los griegos no tenían servilletas, para limpiarse los dedos usaban bolitas de miga de pan que luego arrojaban a los perros.
16- Los pitagóricos no solo se abstenían de comer carne, sino que también evitaban las alubias. Parece ser que esto se debía a sus creencias de que si se enterraba una alubia durante 40 días y se la cubría con estiércol, adoptaría forma humana. Por tanto, comerlas era prácticamente canibalismo, porque eran aptas para alojar un alma entre encarnación y encarnación. Claro que Cicerón opinaba que los pitagóricos no comían alubias simplemente porque producían molestos gases.
En cualquier caso, Pitágoras llevó hasta tal extremo su convicción que, según la leyenda, cuando sus enemigos prendieron fuego a su casa y lo obligaron a huir, se detuvo al llegar ante un campo de judías y declaró que prefería morir antes que tocarlas. Aquel fue su fin.
Pitagóricos celebrando el amanecer - Bronnikov
17- Aparte de abstenerse de las alubias, los pitagóricos tenían algunas extrañas normas, como por ejemplo:
No recoger lo que se ha caído 
No tocar un gallo blanco 
No partir el pan 
No pasar sobre un travesaño 
No remover la lumbre con hierro 
No comer de una hogaza de pan entera 
No coger una guirnalda 
No comer corazón 
No dejar que las golondrinas aniden en el tejado de la propia casa 
Cuando el puchero se quita de la lumbre, no dejar su marca en la ceniza. 
No mirar un espejo al lado de una luz 
Al levantarse de la cama, enrollar las sábanas y hacer desaparecer la huella del cuerpo.
Pero la más sorprendente de todas (estamos en la antigua Grecia) era la que establecía la igualdad entre hombres y mujeres dentro de la orden pitagórica.
18- El cartaginés Aníbal guardaba serpientes venenosas en recipientes de arcilla e instruyó a sus soldados para catapultarlas sobre el enemigo y repeler el ataque de los barcos romanos. 
19- En la antigua Roma los plebeyos utilizaban todos los dedos de la mano para comer, de modo que para saber a qué clase social pertenecía a un individuo solo había que observar cómo tomaban el alimento. Si usaban tres dedos, procedían de una buena familia.
20- En Pompeya se hallaron numerosos graffiti recogidos en el Corpus Inscriptionum Latinarum. Estos, que aparecen en el volumen IV con los números 8442 y 7716 respectivamente, son algunos de los más curiosos:
Inscripción a la derecha de la puerta del bar de Athictus: “Me zumbé a la camarera”.
Casa de Pascius Hermes, a la izquierda de la puerta: “Al que cague aquí, cuidado con la maldición. Si la desdeñas, puedes tener a un furioso Júpiter por enemigo”.

Perfil de una faraona

Nitocris, la faraona legendaria

De las numerosas hijas que había tenido el faraón Pepi II durante su larga vida, Nitocris era la más encantadora. Su hermosa piel de tinte claro era muy alabada, al igual que el tono de sus mejillas: “la bella de las mejillas de rosa”, se la llamaba.
Pepi II había fallecido en el año 2194 a. C. A su muerte fue entronizado su hijoMerenra II (también llamado Mentesufis), que se convirtió así en el sexto faraón de la dinastía VI de Egipto. El nuevo faraón se casó con su hermanastra Nitocris.
Suceder a su padre no era tarea fácil, tanto más puesto que las cosas no iban precisamente bien en el reino. El poder absoluto de los grandes faraones constructores de pirámides había sufrido serios ataques. Por un lado estaban los sacerdotes, que maniobraban para hacerse con la mayor parte del poder. Y luego había que tener en cuenta a los poderosos gobernadores de provincias. Entre todas esas personas que no buscaban más que su propio provecho y desdeñaban el de Egipto, el papel del joven soberano se adivinaba singularmente complicado, y su camino sembrado de mil emboscadas.
No pudo reinar durante mucho tiempo: al cabo de un año un complot llevaría a asesinar al faraón.
Pirámide de Micerino
Nitocris comenzó entonces su reinado en solitario, tarea en la que se mostró muy capaz. Enviaba expediciones al lejano país de Pount en busca de oro, hacía buscar turquesas en el Sinaí y, según el sacerdote e historiador egipcioManetón, que vivió en el siglo III a. C., terminó de construir la pirámide atribuida tradicionalmente a Micerino. Nitocris, “más valiente que todos los hombres de su época, la más bella de todas las mujeres”, con mano de hierro contenía a los poderosos, siempre dispuestos a la revuelta.
Las fuentes difieren con respecto a cuánto tiempo duró su reinado. Manetón dice que doce años, mientras que Eratóstenes lo reduce a 6 y los anales ramésidas a dos años, un mes y un día.
Durante todo ese tiempo en el corazón de la reina anidaba el rencor y el deseo de vengar la muerte de su esposo. Un día preparó una trampa para los culpables. Con el pretexto de celebrar la finalización de unas obras hechas en el Nilo, Nitocris ordenó construir en secreto en el sótano de su palacio una enorme sala que se conectaba con el río mediante un canal oculto. Cuando la obra estuvo terminada, ofreció una gran fiesta a la que en apariencia serían invitados los más fieles servidores del reino y del difunto rey. En realidadlos convidados al banquete fueron todos aquellos que habían tomado parte en mayor o menor grado en el complot contra la vida de Merenra. Ninguno desconfió, puesto que había transcurrido ya algún tiempo y la reina no había dejado de mostrarles amabilidad. En el fondo, al ver el modo tan hábil de gobernar, todos debían de estaban convencidos de haberle rendido el mayor de los servicios al librarla de un esposo tan insignificante. ¿No era normal que les estuviera agradecida y los distinguiera entre todos?

Herodoto lo cuenta así lo que sucedió entonces:
“La mujer que fue reina tenía por nombre el de Nitocris, como la babilonia. Los sacerdotes contaron que para vengar a su hermano – que era el rey de Egipto, y que los egipcios mataron y le arrebataron la realeza -, hizo morir a gran cantidad de egipcios. Habiéndose hecho construir una sala subterránea muy espaciosa, y, diciendo que deseaba inaugurarla, pero, en su pensamiento, ella maquinaba otra cosa: dio un gran banquete al que invitó a todos los egipcios que sabía eran culpables de muerte; y, mientras festejaban, lanzó sobre ellos el agua de la corriente [del Nilo] a lo largo de un largo conducto secreto.
“Nada más que esto se cuenta de ella, excepto que, cuando hubo sido llevado a cabo, se arrojó a una habitación llena de brasas ardientes, para escapar de ese modo a la venganza.

Tras el suicidio de Nitocris la leyenda continuó: los árabes de Gizeh dicen que el espíritu de la reina habita en la menor de las tres pirámides, y que se aparece a mediodía o al ponerse el sol en forma de una hermosa mujer desnuda que enloquece de amor a los hombres que se acercan y después los mata. Sin embargo, esta parte de la leyenda se debe seguramente a que a veces se la confunde con la perversa Rhodophis.
Considerada la última faraón de la dinastía VI y primera gobernante femenina de Egipto, aparece mencionada por Herodoto, Estrabón, Eratóstenes y Julio el Africano. Pero los estudiosos están divididos en cuanto a si se trata de un personaje real o pertenece enteramente a la leyenda. No existen pruebas definitivas de la existencia de Nitocris. El Canon de Turín,después de una línea con el dato sobre Pepi II, sólo conserva un trozo con los signos de un año, que podría corresponder al reinado del faraón Menenra II. El siguiente nombre se ha perdido, por lo que no puede afirmarse que corresponda a Nitocris.

INDUMENTARIA Y TEXTILES EN LAS PRIMERAS CIUDADES


CULTURAS ANTIGUAS

ANTIGUO EGIPTO
La vestimenta de los pueblos varía de acuerdo a múltiples factores: características orográficas y climáticas, características antropológicas, pautas culturales, etc. Todos los pueblos del mundo desarrollaron diversos tipos de calzado que a su vez se manifestaron en una multiplicidad de modelos que respondieron a necesidades propias.
El egipcio vivía en un medio ambiente peculiar: desiertos, mesetas pedregosas, marismas y lagunas. Era caminante por excelencia, le era más cómodo ir descalzo, salvo en desierto puesto que la arena levanta mucho la temperatura y lastima los pies.
Las grandes civilizaciones antiguas surgieron alrededor de los valles fértiles de los ríos Éufrates, Nilo e Indo: todas ellas regiones tropicales, donde la protección contra el frío no pudo haber sido la razón principal para vestirse. Se han aducido muchas causas, desde la idea ingenua, basada en la historia del Génesis de que el hombre empezó a vestirse por razones de pudor, hacia ideas mas sofisticadas que basan el uso de la ropa en cuestiones de ostentación o de protección mágica. El tema de la psicología del vestido, sin embargo, ha sido abordado en otros estudios. Este texto no tiene por objeto dicha cuestión, y pretende, por el contrario, concentrarse en dos puntos: el de la forma y los materiales.
La belleza para los antiguos egipcios, era sinónima de bueno, de hermoso, de armonioso y sobre todo de perfecto.
Ellos, que se consideraban una parte más del ciclo de la vida, no creían ser superiores a las otras criaturas de la naturaleza, y que como ellas, habían sido creados para formar una única parte con el todo.

La belleza en Egipto

Secretos de belleza en el antiguo Egipto


En Egipto los cosméticos no eran ningún lujo, sino algo al alcance de todos. La única diferencia estaba en la calidad de los productos utilizados. Tanto hombres como mujeres seguían las últimas modas en peinados y maquillaje, que no solo usaban por razones estéticas, sino también terapéuticas, pues pensaban que los ungüentos tenían efectos mágicos y curativos. Los cosméticos ayudaban aproteger la piel contra el ardiente sol de Egipto, y otra curiosa ventaja es que repelían a las moscas. De hecho se les daba tanta importancia que inclusoeran admitidos por los trabajadores como complemento salarial. 
La base solía ser el aceite, extraído del fruto del balanites aegyptiaca o de la moringa y mezclado con sustancias que servían de pigmento. Todo se molía y se mezclaba con goma o con agua hasta hacer una pasta fácil de aplicar. Había maquillaje blanco, negro elaborado con carbón, plomo, galena o pirolusita; verde a base de malaquita machacada, rojo que se aplicaba a labios y mejillas y azul extraído del lapislázuli. Con alheña (henna) teñían las uñas de amarillo o naranja. El color de las uñas, por cierto, indicaba el status social: para la nobleza eran oscuras, y para las clases bajas se pintaban en colores claros. 
Aplicaban Kohl a los ojos con un palillo. Esto era, además, un buen método para retener el polvo y la arena y evitar que entrase en los ojos. Maquillaban tanto el párpado inferior como el superior, extendiéndolos con una línea, y las cejas se pintaban de negro. La mayoría de la gente se maquillaba personalmente, pero aquellos que podían permitírselo recurrían a profesionales tanto para los cosméticos como para la manicura o pedicura. 
Hombres y mujeres egipcios se preocupaban mucho por su aspecto. Vigilaban su peso, para lo cual comían más fruta y vegetales y menos carne de lo que se hace hoy día. Las mujeres eran de baja estatura, y procuraban mostrarse delgadas, con bustos bien redondeados, cinturas finas, caderas rotundas y vientres planos. También los hombres solían ser delgados, llegando a parecer frágiles en ocasiones. 
Incluso después de muerto era preciso cuidar el aspecto. Cuando uno comparecía ante los dioses debía observar ciertas normas en la vestimenta y el maquillaje para causar buena impresión: según el capítulo 125 del Libro de los muertos, era necesario que se presentara limpio, calzado con sandalias blancas, los ojos pintados y ungido con el mejor aceite de mirra. Debido a la importancia que se concedía a los cosméticos en el Más Allá, estos se encontraban entre las ofrendas que se dejaban en las tumbas. 
Los recipientes de los cosméticos forman parte de los primeros hallazgos arqueológicos. En Saqqara aparecieron fragmentos de un cofre con 30 compartimentos para ungüentos. Las vasijas que contenían los productos de belleza al principio fueron fabricadas en granito y basalto, y más tarde de alabastro, aunque también se encuentran otros materiales como el marfil. Se cubrían con trozos de cuero atados a su cuello. 
Como secretos de belleza empleaban a veces curiosos preparados, como por ejemplo excrementos de cocodrilo en baños de barro, en la creencia de que eso reafirmaba y tonificaba la piel. También recurrían a la leche y la miel, por considerar que dejaban la piel tersa y fina. Para protegerse de los estragos del sol se frotaban la piel con aceites hidratantes y masticaban raíces de la planta llamada amni majus. Combatían las arrugas frotándose aceite de oliva, sésamo y almendras, mezclado con otras sustancias aromáticas. El papiro Ebers menciona al respecto una receta compuesta por incienso, cera, aceite de moringa y ciprés. Las mujeres egipcias, por cierto, tampoco descuidaban evitar la aparición de estrías durante el embarazo, para lo que resultaba eficaz un aceite elaborado con moringa. 
Los perfumes egipcios eran famosos en todo el Mediterráneo. Plinio habla de uno que aún conservaba toda su fragancia al cabo de ocho años. Los elaboraban fundamentalmente a base de plantas: raíces, hojas o flores de alheña, canela, trementina, lirios, rosas, y almendras amargas se empapaban en aceite y a veces se sometían a un proceso de cocción. Se extraía la esencia exprimiendo la mezcla y se añadía aceite para producir el perfume líquido, mientras que para cremas y ungüentos se agregaba cera o grasa. Muchos perfumes estaban compuestos por más de una docena de ingredientes. La mirra y las maderas se traían de África oriental y de Arabia, y eran artículos sumamente caros. Solo los más ricos podían permitírselo, eso cuando no estaban reservados para el uso exclusivo de los dioses. 
Para evitar los piojos solían afeitarse la cabeza. Utilizaban pelucas, a veces elaboradas con cabello humano, pero normalmente tenían que conformarse con mezclar pelo de caballo, hojas de palmera, paja, lana de oveja o fibras vegetales. Llevaban extensiones y trenzas, y cuanto más elaborada y de mejor calidad fuera la peluca, mayor status social denotaba. La de una mujer se suponía que realzaba su sensualidad, y solía ser mucho más compleja y larga que la de los hombres. Durante el Imperio Antiguo se dividían en tres secciones: una que colgaba por la espalda y otras dos que descendían por ambos lados de la cabeza cayendo sobre los senos, pero en el Imperio Nuevo fueron más cortas y con bucles. Era común que las pelucas aparecieran teñidas y aromatizadas. Los colores podían ser rubio, verde o dorado, pero los preferidos eran el negro y el añil. 
Los peinados solían ser bastante elaborados, y requerían muchas horquillas. También podía adornarse el cabello con peinetas y joyas. Sobre ellas los nobles llevaban a veces un tocado hecho a base de minerales raros y joyas. 
El cráneo se frotaba con aceites perfumados después de lavarlo, pero más peligrosos que los piojos eran los parásitos que anidaban en las ropas y en el cuerpo, y que podían transmitir enfermedades como el tifus. Según Herodoto,los sacerdotes se depilaban todo el cuerpo para librarse de ellos. Además los egipcios consideraban un signo de impureza la abundancia de vello. De hecho, los hombres rara vez exhibían algo más que un fino bigotito y una perilla, prefiriendo la mayoría ir completamente rasurados. Tampoco les gustaba el vello en el pecho, y a veces ni siquiera en las piernas. Para el afeitado utilizaban pinzas, cuchillos o navajas, y aceite como loción. Las prostitutas y bailarinas eliminaban el vello de los brazos y partes íntimas.Para asegurar la máxima eficacia de la depilación, se aplicaba primero una crema para suavizar la piel. 
El tatuaje, normalmente a base de alheña, se consideraba erótico. Especialmente bailarinas, sirvientas y prostitutas exhibían tatuajes en diversas partes de su cuerpo. 
Los antiguos egipcios tenían una extraordinaria fijación con la limpieza. Los baños eran una especie de ritual, sobre todo para las mujeres. Aquellos que no tenían demasiado acceso a una higiene en condiciones sufrían el mayor de los desprecios. Se bañaban con natrón, también empleado en el proceso de momificación, pero con el tiempo fue sustituido por jabones de importación que eran luego perfeccionados en Egipto. Las clases más altas podían bañarse en sus propios domicilios, mientras que la mayoría se bañaba en el Nilo. En Tebtunis se han excavado unos baños públicos que contaban con duchas, lavabos de piedra y un horno para calentar el agua. Se secaban con toallas de lino, complementaban el baño con masajes de esencias aromáticas y además tenían pastillas para el aliento y desodorantes a base de terebinto, incienso y perfumes. Friccionaban sus cuerpos con la mezcla para eliminar el mal olor corporal, que consideraban inaceptable. Para más refinamiento, habíaexfoliantes fabricados con polvo de alabastro, sal del Bajo Egipto y miel. 
A veces se ponían sandalias de cuero adornadas con cuentas y joyas, pero normalmente caminaban descalzos, por lo que los pies se ensuciaban mucho. Por eso las clases altas tenían bañeras de madera o de barro para los pies. 
El desnudo no era ofensivo. Por el contrario, había varios trabajos que requerían que la gente no llevara ropa. Era el caso de los pescadores y de otros trabajadores manuales. A las clases altas, sin embargo, les gustaba lucir ropa a la última moda. Esta cambiaba mucho, pero siempre incluía joyas. Incluso los pobres las llevaban, aunque no de oro ni piedras preciosas. No se trataba solamente de un elemento decorativo, sino que normalmente eran también un amuleto
El papiro Ebers, especie de enciclopedia médica que data de los tiempos de Amenofis I, nos ha legado algunos consejos de belleza al gusto egipcio: 
“Incienso, cera, aceite de oliva fresco y juncia. Aplasta, machaca dentro de leche fresca y aplica sobre el rostro durante seis días. ¡Verás el resultado!” 
Y atención, porque aquí viene una receta que podría ser del interés de alguno de los caballeros que nos visitan. Se trata de un remedio para hacer crecer el pelo de los calvos: 
“Grasa de león; grasa de hipopótamo; grasa de cocodrilo; grasa de gato; grasa de serpiente; grasa de cabra. Prepararlo como una masa homogénea y untar con ella la cabeza del calvo." 
Tal vez los ingredientes sean un poco difíciles de conseguir, pero todo depende del interés que se ponga. Si lo ven demasiado complicado, sepan que la pérdida de cabello también trataba de remediarse con aceite de ricino o mirto. El mismo papiro aconseja placenta de gato para evitar las canas, mientras que el papiro Hearst sugiere un ratón cocido en aceite. Sírvanse ustedes mismos.

Persas


La vestimenta de los persas, que tomaron importancia histórica a mediados del siglo VI antes de J. C., estaba basada en la de los asirios y los babilonios, con algunos elementos propios.
La prenda típica era el "candys", especie de túnica de lana hilo o seda importada del Lejano Oriente, que se adaptaba al cuerpo y tenia mangas amplias. El gran rey y los sátrapas o gobernadores vestían solamente el "candys" y el del monarca era de púrpura. Generalmente usaba la saya o túnica amplia sostenida con un cinturón. Por primera vez en la historia de la humanidad, aparece el uso de la ropa interior. Los persas fueron los creadores del bordado de aplicación, técnica que se introdujo en Europa después de las Cruzadas. Calzaban zapatos flexibles de cuero amarillo y de forma anatómica, atados a los tobillos con correas y botones. Los hombres tenían cabellos y barbas largos y rizados, y los nobles los espolvoreaban con polvo de oro. Los reyes adornaban su cabeza con tiaras y mitras. Otra prenda típica era el paño de barbilla, de hilo blanco, que se envolvía en la cabeza y el cuello. De la indumentaria femenina se conoce muy poco, pues las mujeres llevaban una vida de reclusión.
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Guerrero persa y mago o sacerdote.
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Parasol y abanico.
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Fragmento de un baldaquino real.
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Trono persa.
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Gorro real persa
Yelmo con yugulares y cubrenuca.
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Vasija para el agua sagrada y para el incienso.

Hasta el siglo XIII la vestimenta de los persas fue semejante a la que usaban en la época de su gran imperio. Su prenda característica era la túnica de lana o de seda, traída del Lejano Oriente, que, por lo general, les llegaba a los tobillos. Debajo de ella usaban prendas interiores, camisa y calzoncillos. Otra innovación eran las prendas cortadas y cosidas, con mangas aplicadas y gran amplitud en los puños. La túnica del monarca era de color púrpura, azul oscuro o blanca y el cinturón era tejido con hilos de oro. Las mujeres llevaban una vida recluida, por eso no se conocen muchos aspectos de su indumentaria. Por lo general, las damas nobles vestían una túnica talar y un amplio manto con adornos en los bordes. El calzado era de cuero flexible sujeto con cintas o cordones de cuero. Los soberanos o personajes principales, como los gobernadores o sátrapas, llevaban sobre su cabeza tiaras, mitras o sombreros altos de fieltro.
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Mujer de la nobleza.
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Calzado con largas cintas.
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Sátrapas.

Las mujeres persas

La mayor parte de la información acerca del papel de la mujer en la sociedad persa nos ha llegado a través de autores griegos, como es el caso de Herodoto, pero los datos aparecen distorsionados por el propio concepto de los griegos con respecto a las mujeres. En consecuencia, leyendo estas fuentes recibimos la impresión de que vivían ocultas tras un velo, prácticamente secuestradas y sin un papel relevante en la sociedad y el comercio. Sin embargo, contamos también con las tablillas descubiertas en Persépolis, datadas entre 509 y 438 a. C, y con documentos hallados en Susa, Babilonia y otras importantes ciudades de la antigua Mesopotamia, de todos los cuales se extrae una idea diferente a la reflejada por los autores griegos. El material registra transacciones financieras y, al ofrecer datos despojados de cualquier opinión subjetiva, resultan más fiables. 
Es cierto que la sociedad persa era patriarcal, y que los hombres ocupaban las posiciones dominantes en el gobierno, el comercio, el ejército y la familia, pero la posición de las mujeres no resultaba poco significativa, y eran tratadas con gran respeto. Las persas aportaban al matrimonio una dote que formaba parte de los bienes conyugales, pertenecientes a ambos cónyuges por igual.Cualquiera de ellos podía divorciarse, con o sin motivo, y en tal caso la dote era devuelta a la esposa. Existen registros que demuestran la existencia de mujeres que retenían propiedades aparte de la dote, posesiones que podían vender o comerciar con ellas sin que el esposo tuviera que intervenir. 

A la muerte de los padres, la herencia pasaba a los hijos, con una división a partes iguales y sin distinción de género. La viuda heredaba incluso aunque no hubiera tenido hijos. Estos podían ser entregados como garantía del pago de alguna deuda, pero estaba prohibido entregar como rehén a la mujer
Uno de los hallazgos más interesantes es el de un gran número de sellos en tumbas femeninas, y hay que tener en cuenta que en la antigüedad los sellos eran frecuentemente símbolos de poder y autoridad. Tal es el caso deIrdabama, que tenía su propio sello privado sin que se encuentre referencia alguna que la relacione con la familia real. Contaba con un personal a su servicio de cientos de trabajadores de ambos sexos, tanto adultos como niños, y los controlaba personalmente, al igual que otras mujeres mencionadas en diversos puntos del Imperio Aqueménida. 
Conocemos por estos registros los salarios que se pagaban a los trabajadores que llevaban a cabo alguna obra en Persépolis. Aparecen mencionados los nombres y los cargos, y nos encontramos con que, si bien algunas tareas se asocian a un determinado sexo (por ejemplo las tejedoras solían ser mujeres), la gama de ocupaciones en las que se empleaba mano de obra femenina era muy amplia: eran artesanas, trabajaban la madera y la piedra, elaboraban vino, muebles, eran empleadas del tesoro y realizaban muchos más trabajos. La mayoría de los negocios funcionaban con equipos en los que se mezclaban hombres y mujeres, y el jefe de estos equipos era a veces una mujer. Recibían diferentes títulos, seguramente según el nivel de responsabilidad o habilidad. El rango más alto que aparece en los textos referido a una mujer es el de arashshara (literalmente “gran jefa”). 

En cuanto a los salarios, los hombres percibían más paga por los trabajos no cualificados, como labores manuales; sin embargo, en los cualificados no había ninguna diferencia salarial. Además las mujeres cobraban una paga durante la baja por maternidad. Eso sí, se consideraba preferible tener un hijo varón. Si tal era el caso, tanto la madre como la partera y el médico recibían el doble que cuando nacía una niña. 
En el arte persa aparecen representadas abundantemente, excepto en templos y edificios públicos. Algunas están cubiertas por un velo, pero en muchos casos no es así. Un texto legal asirio que data del siglo XIII a. C. restringe su uso a las mujeres respetables, prohibiéndolo a las prostitutas y mujeres de clase humilde, aunque en las imágenes no parece que se siga ninguna norma clara: a veces aparecen mujeres incluso coronadas, pero no veladas. El velo podría ser en la antigua Persia algo que se llevaba en público de modo ocasional y que denotaba un cierto rango. 
Los documentos indican una diferencia de status reflejado en el tratamiento. Las mujeres del pueblo reciben el de mutu, mientras que las de la familia real son irti y duskis, dependiendo de cuál sea su relación con el rey. La madre se sitúa por encima de todas. A continuación está la reina, esposa principal o madre del heredero, seguida por las hijas y hermanas del rey. Todas gozaban de independencia económica, viajaban con su séquito, eran activas y emprendedoras y tenían su propia administración para manejar sus considerables fortunas. Además podían ostentar la regencia a la muerte del rey, durante la menor edad del heredero. Los ritos funerarios e inscripciones conmemorativas también reflejan el reconocimiento oficial de estas mujeres.Madamis, una mujer empleada en la corte, poseía tierras, lo que indica que dicha propiedad no estaba reservada a las mujeres de la familia real, sino que era algo relativamente común e indicativo del nivel de independencia y del reconocimiento de la mujer ante la ley. 

Se ha hallado un documento acerca de un “juez perteneciente a la Casa de Parisátida”, esposa de Darío II. Los persas tenían su propio sistema judicial en los territorios conquistados, y al parecer la reina disponía de un juez para examinar sus propios asuntos. Poseía muchos pueblos en Babilonia. Los habitantes eran súbditos libres, y no pertenecían a la reina como esclavos, pero tenían que pagar impuestos en forma de vino o productos agrícolas, ganados, etc. 
Las mujeres de la familia real daban fiestas suntuosas para las que se encargaban ingentes cantidades de carne, vino y otros productos, con o sin las órdenes selladas del rey. Participaban en festividades y banquetes además de organizar los suyos propios. 
Existía la poligamia y el concubinato, además de matrimonios entre parientes próximos, incluso hermanos, como una forma de mantener la riqueza dentro de la familia. Las concubinas eran denominadas simplemente “mujeres del rey”, aunque no era costumbre exclusiva de estos: los sátrapas y nobles persas también las tenían en sus palacios. No hay suficiente información acerca de su status, pero se sabe que contaban con asistentes personales. Algunas de ellas eran cautivas de origen extranjero, y se encuentran junto a otras mujeres de origen noble. Estaban presentes en los banquetes y en las cacerías reales. 

En Babilonia se han hallado 45 contratos matrimoniales, siempre entre el esposo y miembros de la familia de la novia y firmados por varios testigos. Comienzan con la petición de la mujer en matrimonio y los regalos que son ofrecidos a la novia y a su familia. Si el marido decide tomar una segunda esposa, debe darle a la primera una determinada suma de dinero, y ella puede regresar a su hogar. Pero en el caso de adulterio de la mujer, el castigo es normalmente la muerte.

Costumbres de los Persas



“Los persas son los hombres que más aceptan las costumbres extranjeras. Y, así, llevan el traje medo, por considerarlo más distinguido que el suyo propio, y para la guerra los petos egipcios. Además, cuando tienen noticia de cualquier tipo de placer, se entregan a él; por ejemplo, mantienen relaciones con muchachos, cosa que aprendieron de los griegos. Por otra parte, cada uno se casa con varias esposas legítimas y se procura, además, un número muy superior de concubinas. Entre ellos demuestra hombría de bien quien, además del valor en la guerra, puede demostrar muchos hijos; y al que puede mostrar más, el rey, todos los años, le envía regalos, pues consideran que el número hace la fuerza.
"Desde los 5 hasta los 20 años sólo enseñan a sus hijos tres cosas: a montar a caballo, a disparar el arco y a decir la verdad. Y hasta que un niño no tiene cinco años no comparece en presencia de su padre, sino que hace su vida con las mujeres. Esto se hace así con el fin de que, si muere durante su crianza, no cause a su padre pesar alguno. Apruebo, desde luego, esta costumbre, y apruebo también esta otra: por una sola falta ni el propio rey puede castigar a nadie con la muerte; y tampoco otra persona cualquiera puede, por una sola falta, infligir a ninguno de sus siervos la última pena; ahora bien, si tras considerar el caso llega a la conclusión de que los delitos del culpable son más numerosos y más importantes que sus servicios, entonces puede dar rienda suelta a su ira. 



"Cuentan que hasta la fecha nadie ha matado a su padre o a su madre, y pretenden que, en cuantas ocasiones anteriores ha tenido lugar algo semejante, una investigación descubriría indefectiblemente que los autores eran ilegítimos o adulterinos, pues sostienen que es realmente inadmisible que un padre verdadero muera a manos de su propio hijo.
"Por otra parte, de todo aquello que la ley les impide hacer, de esos temas también les impide hablar. Asimismo consideran que mentir constituye la mayor deshonra y, en segundo lugar, contraer deudas; y ello por varias razones, pero principalmente porque dicen que es inevitable que el que tiene deudas diga también mentiras.
"Si un ciudadano tiene lepra o albarazo, no puede entrar en una ciudad ni relacionarse con los demás persas; y aseguran que padece esas enfermedades por haber incurrido en algún delito contra el sol. Por su parte, a todo extranjero afectado por esos males lo echan del país; y muchos expulsan también a las palomas blancas alegando el mismo motivo. 
 
Cacería persa
No orinan ni escupen en los ríos; tampoco se lavan las manos en ellos, ni permiten que lo hagan otros; al contrario, tienen por ellos una especial veneración.”
Heródoto
Los persas no erigían templos y estatuas a los dioses, porque creían que estos no tenían naturaleza humana, de modo que les parecía una tontería hacer esas cosas. Celebraban los sacrificios en un lugar considerado puro, pero sin utilizar altares. Un sacerdote o mago disponía los trozos de carne sacrificada y cantaba un himno que hablaba del origen de los dioses.
El día que más celebraban los persas era el de su propio cumpleaños. Para ello se organizaba un banquete a base de carne de buey, caballo, camello o asno asados al horno. "En sus comidas usan de pocos manjares de sustancia, pero sí de muchos postres, y no muy buenos. Por eso suelen decir los persas que los griegos se levantan de la mesa con hambre". Acompañaban las comidas con un exceso de vino, pero por embriagados que terminasen no estaba permitido orinar o vomitar en público. "Después de bien bebidos, suelen deliberar acerca de los negocios de mayor importancia. Lo que entonces resuelven, lo propone otra vez el amo de la casa en que deliberaron, un día después; y si lo acordado les parece bien en ayunas, lo ponen en ejecución, y si no, lo revocan. También suelen volver a examinar cuando han bebido bien aquello mismo sobre lo cual han deliberado en estado de sobriedad”. 
Los persas se saludaban con un beso en la boca si pertenecían a la misma clase social y con uno en la mejilla si había una pequeña diferencia. Si ésta era grande, entonces el inferior hincaba la rodilla en tierra y besaba la mano del otro.
Los hombres de alto rango mantenían favoritos, como Bagoas, favorito de Darío III y que después fue eromenos de Alejandro. Contrariamente a la opinión de Herodoto de que habían adoptado de los griegos la costumbre de mantener relaciones con muchachos, Plutarco afirma que los persas usaben chicos eunucos para tal fin desde mucho antes de que hubiera un contacto entre ambas culturas.
No solían enterrar ni incinerar los cadáveres para no corromper la tierra ni el fuego. Se los dejaba para ser devorados por las alimañas y los buitres

Los humanos se hacían ropa con lino hace 34.000 años

PALEONTOLOGÍA | Universidad de Harvard

Los humanos se hacían ropa con lino hace 34.000 años

Dos fibras encontradas en la República de Georgia. | Science/AAAS
Dos fibras encontradas en la República de Georgia. | Science/AAAS
  • Son las fibras de lino más antiguas que se conocen
  • Se encontraron en la cueva Dzudzuana, situada en una montaña del Cáucaso
  • Se utilizaron para hacer tejidos o hilo para fabricar ropa, zapatos, o cuerdas
Un equipo de arqueólogos ha descubierto fibras de lino de 34.000 años. Estas fibras, las más antiguas que se conocen, se encontraron en la cueva Dzudzuana, situada en la falda de una montaña del Cáucaso, en la República de Georgia. El hallazgo se publica en la revista Science.
Los investigadores aseguran que estas fibras de lino del Paleolítico Superior no procedían de un cultivo: "Sabemos que es lino silvestre que crecía en las inmediaciones de la cueva, y tras analizarlas con carbono 14 podemos asegurarlo", afirma Ofer Bar-Yosef, profesor de arqueología prehistórica de la Universidad de Harvard y uno de los directores de la excavación. "Lo más probable es que se usaran para hacer tela e hilo con los que fabricar después prendas de vestir, coser piezas de cuero, o atar los paquetes en sus desplazamientos", añade.
"Se trata de una invención muy importante para los primeros humanos", señala Bar-Yosef. Estos inventos aumentaban sus posibilidades de supervivencia y además, facilitaban su movilidad en esta región montañosa de duras condiciones climatológicas. Con ropa y zapatos de más calidad podían soportar mejor el frío, y con paquetes mejor atados podían moverse más cómodamente, una ventaja importante para una sociedad de cazadores-recolectores. Los arqueólogos también averiguaron que algunas fibras se utilizaron para hacer cuerdas o cadenas porque estaban torcidas. Otras eran de color negro, gris, turquesa o rosa porque estaban teñidas con pigmentos vegetales de plantas de la zona.
Hoy en día, estas fibras no son visibles para el ojo humano ya que los objetos de los que provienen hace mucho tiempo que se desintegraron. Eliso Kvavadze del Instituto de Paleoecología, del Museo Nacional de Georgia fue quien las encontró al examinar con el microscopio las muestras de arcilla de diferentes estratos de la cueva. Fue toda una sorpresa. El objetivo de los científicos era analizar el polen presente en las muestras, como parte de un estudio sobre el medio ambiente y las fluctuaciones de temperatura a lo largo de miles de años. Sin embargo, encontraron estas fibras de lino que superan el récord de antigüedad de las encontradas en Dolni Vestonice, República Checa, que tienen unos 28.000 años.
Este equipo comenzó las excavaciones de esta cueva en 1996, y han vuelto cada año para completar el trabajo. "Queríamos saber cuándo se ocupó la cueva, dónde iban de caza y dónde recolectaban alimentos, qué tipo de herramientas de piedra, hueso y asta usaban, y cómo las usaban, si se ponían colgantes para la decoración del cuerpo... Y al final, encontramos las fibras de lino. Ha sido una sorpresa maravillosa", admite el profesor de Harvard.