viernes, 16 de mayo de 2014

Sitios recomendados



http://eleternoretornodelonuevo.blogspot.com.ar/2011/03/el-mundo-antiguo-roma.html

http://www.imperivm.org/articulos/vestimenta.html

http://artehistoriaestudios.blogspot.com.ar/2011/06/vestimenta-romana.html

sábado, 19 de abril de 2014

NUESTRA FORMA DE COMUNICARNOS


Sobre nuestra propuesta.


SEAN BIENVENIDOS/DAS
Este blog sera nuestra herramienta de comunicación, descarga de contenidos y también de debate, aquí podrán subir contenidos buscados por Uds. para compartirlos con sus compañeros y con todo aquel que lo visite.
El curso se orienta al desarrollo de los procesos de pensamiento, de la relación contextual entre sociedad, modos de producción y estéticas para la interpretación, comprensión, crítica y producción de textos (tradicionales o multimediales). Se propondrá al desarrollo y diseño de estrategias para la comprensión de estas inter relaciones y los conceptos que involucran.
La estructura curricular de la presente propuesta docente para la historia de los textiles y la indumentaria, está diseñada desde la perspectiva de entender la historia como la forma de rastrear en el pasado los datos que nos hagan entender el presente, estas manifestaciones culturales inherentes al hombre frente a la necesidad de encontrar soluciones a problemas concretos. Es decir, entendemos la historia como una práctica, como un “hacer”, guiado por principios teóricos y leyes para interactuar con el ambiente, propios de la disciplina.
En esta perspectiva, hemos creído conveniente estructurar los contenidos curriculares en función de premisas de adquisición de los conocimientos basadas en la noción de un proceso didáctico dinámico y reflexivo.
Proponemos cuatro ejes de organización vertical, con contenidos específicos, y una secuencia horizontal que va desde la pregunta inicial sobre el porque de una historia disciplinar y para que, hasta el diseño en los trabajos prácticos, ejecución y evaluación de un análisis critico de productos contemporáneos.


viernes, 18 de abril de 2014

TRAPOS GRIEGOS

GRECIA
No se tiene noticia de prendas interiores en Grecia.
La túnica de los humildes se denomina exomide porque deja al descubierto un hombro; se trata de un simple rectángulo de tejido anudado sobre el hombros izquierdo de modo que el brazo derecho disponga de toda la movilidad que precisa el trabajo (salvo en el caso de los zurdos) y con el vuelo recogido por medio de un cinturón.
Mayor categoría revelan las túnicas llamadas peplo y jitón. La primera se confeccionaba con tejido de lana y se relaciona con las mujeres. Túnica talar, consistía igualmente en un rectángulo de tejido doblado por la mitad y sujeto a los hombros con fíbulas y al talle con cinturón. Una estudiada colocación sobre el cuerpo producía hermosos efectos ablusados. Por su parte el jitón se relaciona con la túnica de lino, más ligera y adecuada para los meses de calor, procedente de las tierras de la Jonia, antigua Anatolia y hoy Turquía. No podemos hablar con certeza de túnicas masculinas o femeninas, salvo en el largo: talares para ellas, hasta la rodilla para ellos.
Sobre la túnica el único tipo manto de que disponía una mujer griega era el himation, manto diagonal. Su marido también la vestía. La dignidad militar se distinguía con la clámide o capa de caballero.
Los griegos rara vez se tocaban salvo para evitar el sol (pétaso o sombrero con ala) y solo se calzaban dentro de casa.
Con todo lo más sorprendente del traje griego no es el vestido, sino que el desnudo masculina alcanzara entre ellos la consideración de “traje nacional”. Auspiciado por la alta consideración de que gozaba la belleza masculina, el desnudo suponía para los griegos, además, un signo de civilización que oponían al pudor de sus vecinos y enemigos, los persas. 
IMÁGENES
6. Mercurio (con jitón y clámide), Eudídice (peplo) y Orfeo (jitón y clámide) en una estel del siglo V AEC (Louvre) exhiben la belleza del drapeado clásico.
7. Dibujo de Carl Heinrich Stratz (1856) mostrando la colocación del jitón.
8. El orador Demóstenes retratado por Poliucto en el siglo III AEC (Gliptoteca de Copenhagen) luciendo un palio o himation, manto fundamental de los griegos y de aquellos romanos particularmente amantes de lo griego, así como profesores, sabios, filósofos y dioses.

7. Jitón


6. Mercurio, Euridice, Orfeo.






  
8. Demóstenes con palio.


A

2.2. ROMA
Los romanos, poseedores de un vasto imperio bien comunicado, legan para la Historia una cultura de síntesis que combina rasgos mediterráneos, nórdicos y orientales. No obstante, como el arte helenístico era el que gozaba de mayor prestigio entre nuestros antepasados latinos, también el vestir romano se relaciona mayormente con el griego que con el de sus vecinos bárbaros.
El guardarropa de los romanos pudientes ha crecido considerablemente comparado con el griego. La ropa interior, aunque muy simple, meras fajas de tejido que sujetan el pecho o protegen el sexo, dio lugar a un número sorprendente de términos: mamillarefascia pectoralis (literalmente, faja de pecho), licinium (calzoncillo), interula ysubligaculum (túnicas interiores, predecesoras de las camisas). Las túnicas son igualmente diversas, aunque siempre más cortas para el hombre que para la mujer. Ésta, cuando se trata de una verdadera dama, se caracteriza por los tirantes que rodean el cuello (stola con institae). Los mantos romanos son todos parientes de los griegos: el himation se denomina palio (palla para las mujeres) y la clámide, paludamento o sagum.   
Con todo, el manto más famoso de los romanos, y quizás de todos los tiempos, era la toga, símbolo de la ciudadanía masculina. Inmenso y pesado chal, siempre de lana y blanco, daba trabajo al gremio más próspero de las ciudades romanas: el gremio de los lavanderos de togas, que las blanqueaban con orines y otros productos repelentes.  La toga era forzosa vestirla con la ayuda de una mujer o un esclavo y las estatuas de los emperadores servían de modelo para ajustarla con propiedad. No obstante, a partir del siglo III EC comienza su declive en favor de una toga menos pesada y ajustada al torso con un procedimiento aún desconocido (toga contabulata) y sobre todo del palio griego, de lejos más ligero y manejable.
En los siglos finales del Imperio el traje romano revela un estilo sincrético, mezcla de caracteres mediterráneos y bárbaros. Paulatinamente se han ido adoptando numerosas prendas extraídas de las provincias: los pantalones (femoralia, feminalia, tibialia, braccae), la túnica de mangas largas (dalmática), el manto tipo poncho pero abierto a los lagos y con capucha (paenula) y el manto tipo poncho cerrado (casula,luego la casulla esclesiástica).
No se asumió el cabello largo de los bárbaros del norte, pero la barba y el bigote regresaron después del siglo II EC. Durante la República las mujeres romanas se peinaban afectando modestia con un moño en la parte posterior del cogote. En la época imperial, sin embargo, los arreglos peluqueros alcanzaron una complejidad inusitada y el peinado se convirtió en el elemento del traje latino más sometido a la volubilidad de la moda.

9. Dama del Museo del Prado (siglo I EC) vestida con peplo, túnica ablusada, y el manto diagonal o palio.
10. Tiberio (siglo I EC) con amplia toga (Museos Vaticanos), distintivo del ciudadano romano, como se vestía en los siglos I y II de la Era Común.
11. Díptico de Probiano, hacia el año 400 (Museo Estatal de Berlín), donde un masgitrado viste toga contabulata ("toga con tabla", reducción de la vieja toga, moda de los siglos III a V de nuestra era). Los amanuenses lucen casullas, seguramente manto de origen bárbaro.  
12. Retrato mortuorio del siglo II EC conservado en el Museo Getty. En Grecia, y la Roma republicana, así como numerosas mujeres conseradoras, se peinaban discretamente con pequeños moños o rizos. 
13. Durante el Imperio, no obstante, estuvieron de moda los peinados voluminosos e incluso las pelucas de formas escultóricas (dama del Museo de Estambul).   

9. Prado.




10. Tiberio con toga.



11. Casullas y toga contabulata.
 
12. Museo Getty.


13. Museo de Estambul.







GRECIA CLÁSICA

PRECAUCIONES

OJO CON INTERNET

Copiar y pegar, la nueva forma del plagio en la universidad
Los docentes aprenden a detectar textos sacados de la Web y presentados como propios
Silvina Premat LA NACION Domingo 31 de mayo de 2009 Publicado en edición impresa

Cuando las respuestas de sus alumnos dan más información de la solicitada, revelan un nivel de conocimiento superior al esperado o están escritas en un lenguaje y estilo diferente al habitual del estudiante, el docente sospecha. ¿Estará frente a un texto copiado de Internet?
El apropiarse de ideas, afirmaciones o textos enteros -acción más conocida como copiar y pegar - es cada vez más habitual en el ámbito universitario. Lo que hasta hace pocos años era un temor considerado exagerado por algunos es ahora cosa de todos los días, alentada por la facilidad de acceso a los sitios de Internet y la multiplicación de portales que ofrecen textos académicos, monografías y tesis.
"El copy/paste está siempre. Los profesores no se cansan de decirnos que, si sacamos algo de Internet, pongamos bien las referencias, pero ellos qué saben. Las posibilidades en la Web son infinitas", dijo con desparpajo Victoria, estudiante de 5° año de Medicina de la UBA y contó: "Hace poco, haciendo un trabajo en grupo para Historia de la Medicina, encontramos un párrafo perfecto para lo que queríamos decir. Por suerte una de las chicas se avivó y sugirió reescribirlo usando sinónimos y nadie se dio cuenta".
En una recorrida de LA NACION por distintas facultades y en consultas telefónicas se constató que la preocupación por esta práctica está en los docentes y las autoridades.
"El concepto de plagio en la universidad está en contradicción con lo que ella es en cuanto transmisión y generación de conocimiento atravesado por valores como el respeto a la verdad", dijo María José Fittipaldi, coordinadora de la Secretaría Académica del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA). Allí trabajan en la prevención del plagio desde el comienzo de las carreras y, cuando se dan casos, además de la sanción disciplinaria, se hace con un alumno un trabajo para ayudarlo a tomar conciencia de lo que hizo.
Por eso, hay programas, como en la Universidad Virtual de Quilmes, que dedican dos clases de una licenciatura en Administración, a explicar qué es el plagio y cómo evitarlo. Otras, como la Universidad de Belgrano, incluyen esos contenidos en materias como Trabajo Final. En la Universidad Católica Argentina (UCA), y en otras, el copy/paste es considerado una falta grave que puede ser sancionada no sólo con desaprobar la materia, sino también con suspensión y hasta expulsión.
"Nos preocupa que el alumno percibe la Red como un conocimiento global que pertenece a todos. Por eso ponemos mucho énfasis en este tema", explicó Ana Kunz, titular de la materia Trabajo Final de la UB.
Gonzalo Alvarez, secretario académico de la Facultad de Derecho de la UBA, explicó que a veces "no se trata de plagio con intención dolosa, sino de extracción de fuentes de bajo nivel académico y de dudosa proveniencia", que, de todas formas, debe ser sancionado por "hacer propio algo que no lo es".
De su experiencia como docente recuerda un caso. En un trabajo de la materia Régimen Jurídico de la Educación -a mitad de la carrera de abogacía-, se repetía la expresión "en nuestra Constitución", que sorprendió a Alvarez porque se refería a Uruguay. Pensó que el alumno era de ese país, pero lo descartó tras chequear el documento del estudiante. Buscó algunas frases en Google y encontró el texto íntegro. "Le hice rehacer el trabajo, pero no lo sancioné porque consideré más importante que aprenda que eso no se debe hacer."
Un profesor de Filosofía de la Universidad de La Plata contó que el año pasado tuvo un 20% de calificaciones CP ( copy/paste ). Cuando percibía algo extraño en los textos, los "googleaba" y, al constatar que eran copias, les ponía esa nota. "A todos los que tenían un CP como nota les costó mucho aprobar el final", afirmó el docente y agregó que este problema lo obligó a formular preguntas más precisas en los trabajos.
Los docentes también encuentran ayuda en la Web. Hay software que compara archivos de Word con toda la Red y estima el porcentaje de originalidad de los contenidos o confronta entre sí varios archivos -los trabajos prácticos de alumnos de un mismo curso- para detectar repeticiones.
Muchos estudiantes no ven nada malo en el copy/paste y hay otros que se sienten impunes. Como el caso que contó María C., estudiante de Sociología: "En Filosofía Política, un compañero entregó un trabajo copiado íntegramente de Internet. La profesora lo descubrió y, además de bocharlo, lo escrachó frente a todos. El caso es grave porque ese chico ya estaba graduado como abogado".
Claves
Consejos. Para evitar el plagio involuntario, los docentes recomiendan entrecomillar siempre las frases copiadas y mencionar a los autores de las ideas usadas aun cuando se las parafrasee.

Algunos Sitios recomendados






http://www.slideshare.net/evamsbv/cultura-y-vestimentas-romanas

 http://www.scoop.it/t/viendo-la-historia-a-traves-de-la-moda

TP 2 Indumentaria y textiles en Grecia Clásica y Roma Imperial


Trabajo practico N 2

Culturas clásicas

1 Elegir una cultura clásica y relacionar los conceptos de ambiente, clima, geografía, comercio y recursos con su indumentaria y sus textiles. Usar gráficos.
2. Elegir entre la cultura griega y la romana y realizar una descripción que relacione su sociedad y modos de producción con su indumentaria y sus textiles, incorporar el adorno, la joyería, el peinado, el calzado y los elementos que creas que completan la idea de conjunto vestimentar.
3. Buscar en publicidades, revistas de modas, Internet imágenes o diseños actuales que hagan referencia a lo clásico en la indumentaria, los textiles o la estética del adorno o maquillaje.
4. Elegir dentro del mundo del cine una película que represente alguna de estas culturas y analizar su ambientación y vestuario.

Barbas en remojo

Los barberos romanos

Imagen: http://arteume.livejournal.com/299837.html
El cuidado de la barba y el cabello de un romano corría a cargo del tonsor. Se trataba de un asunto al que se concedía suma importancia, hasta el punto de que un hombre con el cabello mal cortado caía en el más espantoso ridículo y era objeto de mofa. 
El romano que era lo bastante rico como para tener estos barberos-peluqueros entre el personal de servicio doméstico, se ponía en sus manos cada mañana y después nuevamente a lo largo del día en caso de que fuera necesario. Los que no podían costear los servicios de uno privado, acudían a diversas horas, con la frecuencia precisa, a una de las innumerables barberías o tonstrinae. Muchas de estas tiendas, abiertas desde el amanecer hasta la octava hora (más o menos la una de la tarde), estaban localizadas en las inmediaciones del Circo Máximo. Otra alternativa eran los barberos ambulantes que ofrecían sus servicios en la calle para los clientes más humildes. 
Llevar el rostro rasurado distinguía al hombre libre, pero hubo un tiempo en que incluso los esclavos se afeitaban. Para el adolescente, su primera primera visita al tonsor era una especie de rito de iniciación en la edad adulta, y a veces tenía lugar al mismo tiempo que la toma de la toga virilis. La ceremonia, celebrada normalmente al cumplir los 20 años, recibía el nombre de depositio barbae, e iba acompañada de una gran fiesta a la que se invitaba a todos los amigos. En la casa, el joven se sentaba en un taburete rodeado por sus servidores masculinos, le ataban un trapo al cuello y mojaban su rostro con agua. El tonsor lo afeitaba mientras uno de los sirvientes sujetaba un recipiente que contenía telarañas empapadas en aceite y vinagre para aplicar rápidamente a cualquier corte que pudiera producirse. Los pelos de la barba eran colocados en una arqueta especial para la ocasión. Después el tonsor la cerraba y la entregaba al orgulloso padre entre los vítores y aplausos de los invitados. 
Las fechas en las que los emperadores y sus parientes llevaban a cabo esta ceremonia, quedaban registradas. Augusto, por ejemplo, la celebró en septiembre del año 39 a. C. La primera barba era consagrada a algún dios o a un antepasado. Los más pobres la guardaban en un cofrecillo de vidrio o cualquier material asequible, pero Nerón utilizó un cofrecillo de oro que ofreció a Júpiter Capitolino. Para celebrar este aniversario de su mayoría de edad, el emperador instituyó las Juvenalia, en honor a Juventas, la diosa de la juventud
Claro que esto no siempre fue así. En tiempos remotos los romanos lucían barbas. Fue en el siglo III a. C. cuando algunos comenzaron a afeitarse, aunque la práctica no se generalizó hasta que Escipión el Africano lo puso de moda a comienzos del siglo II a. C. Más tarde el emperador Adriano volvía a imponer la barba, pues él la llevaba para ocultar las marcas de su cara. En realidad nunca habían desaparecido del todo: solían ser señal distintiva de los filósofos, y también de luto
La gente que se reunía en la tonstrina a lo largo del día era tan numerosa queestas tiendas eran al mismo tiempo un centro de cotilleo y de información, e incluso para medrar. Los clientes solían quedarse aún un buen rato después de que el tonsor hubiera terminado de atenderlos, simplemente por el placer de la conversación o por alguno de los intereses que allí se movían. 
El trabajo estaba tan bien remunerado que frecuentemente encontramos alusiones en las sátiras de Juvenal y los Epigramas de Marcial sobre el barbero que se ha convertido en eques o en rico propietario de tierras. No era un oficio reservado en exclusiva a los hombres; por el contrario, había tambiéntonstrices en el foro. El propio Marcial menciona a una mujer que ejercía el oficio de barbero, aunque no tenía buena reputación. 
Las barberías estaban rodeadas de bancos en los que se sentaban los clientes, que a veces se entretenían jugando a los dados. Había espejos en las paredes. En el centro, el taburete en el que se acomodaban para recibir el servicio deseado, con la ropa protegida por un simple paño. El barbero, rodeado por sus asistentes (circitores), cortaba el cabello, o si este no había crecido demasiado desde la última vez, simplemente lo peinaba según la última moda. 
En el siglo I a. C. los jóvenes comenzaron a lucir barbas complicadas con curiosas ornamentaciones, y en ocasiones aparecían trenzadas, para escándalo y diversión de los mayores. Para moldear el cabello y conseguir bucles se utilizaba un tubo de metal llamado calmistro, que se calentaba sobre brasas.
Durante el Imperio era el soberano quien imponía la moda, pero, a excepción de Nerón, que gustaba de peinados artísticos, la mayoría no parece haberse complicado mucho la existencia con los cuidados capilares. Augusto nunca concedía más que unos cuantos minutos apresurados a sus tonsores, y, a juzgar por las monedas y bustos, casi todos los demás siguieron su ejemplo. Por tanto, a comienzos del siglo II los romanos se contentaban con un corte de pelo sencillo.
Fue en tiempos de Adriano cuando se puso de moda que los hombres tiñeran de rubio su cabello, a veces para tapar las canas, algo que posteriormente el emperador Cómodo seguiría hasta el extremo. De él se cuenta que espolvoreaba la cabellera con oro molido.
Pero los barberos romanos no se ocupaban solo de barbas y cabellos, sino que también arreglaban las uñas, quitaban las verrugas y la cera de los oídos, depilaban cejas, practicaban masajes capilares y ofrecían servicios de pedicuro. A veces, incluso, el tonsor practicabaextracciones dentales —en un emplazamiento dentro del foro se excavaron más de cien dientes podridos—. Otras funciones eran aplicar tintes, echar perfumes, maquillar las mejillas y cubrir con lunares postizos (splenia lunata)pequeñas marcas de la piel
Los tonsores utilizaban navajas, o bien cuchillos bastante toscos y que afilaban con piedras. Después del afeitado solo se aplicaba agua, servida en aguamaniles de plata. Había multitud de demandas judiciales contra los barberos a causa de accidentes causados en el ejercicio de su profesión. Marcial recuerda a los transeúntes el peligro que un tensor puede entrañar: 
“Aquel que aún no quiera descender al mundo de los muertos, que evite al barbero Antíoco, si es inteligente… Estas cicatrices que podéis contar en mi barbilla, tantas como se ven en la cara de un púgil, no se produjeron boxeando, ni tampoco por las uñas de una esposa enfurecida, sino por la navaja y la mano asesina de Antíoco. La cabra es el único animal sensato: al conservar su barba, consigue vivir escapando a Antíoco”. 
Por esta razón muchos romanos preferían utilizar cremas depilatorias, o a veces pinzas, pero esto se consideraba afeminado.
Un asunto que preocupaba mucho a los romanos era la detestada calvicie, que percibían como un drama tremendo. Trataban de disimularla por todos los medios a su alcance con tintes oscuros o cruzándose el cabello de un lado a otro para tapar la calva central, creando con la filigrana peinados imposibles, como nos describe despiadadamente Marcial:
“Recoges tus escasos cabellos de aquí y de allí, Marino, y cubres el extenso campo de tu nítida calva con los pelos de tus sienes, pero, agitados por el viento, se levantan y vuelven y ciñen la cabeza desnuda con grandes rizos… Sería más sencillo que te confesaras viejo que aparecer así. No hay nada más feo que un calvo con pelo.”

Bibliografía:
Daily life in ancient Rome: the people and the city at the height of the Empire - Jérôme Carcopino
Conxa Pont – Revista Saguntina 2006
Life in Ancient Rome - Frank Richard Cowell
Greek and Roman Barbers - Frank W. Nicolson
ieslagunatollon.blogspot.com.es/2012/12/los-peinados-en-la-antigua-roma.html
clasicascheste.blogspot.com.es/2006/10/iuvenalia.html
The Ides: Caesar's Murder and the War for Rome - Stephen Dando-Collins
Histoire de la coquetterie masculine - Jean Claude Bologne

Las vestales eran bestiales

Las Vestales Romanas

Vesta, hija de Saturno y de Ops, era la diosa del hogar, venerada en Roma desde la antigüedad más remota y versión romana de la griega Hestia. Al principio se le rendía culto con carácter privado, dentro de la casa. Por ejemplo, cada comida comenzaba y terminaba con una ofrenda a Vesta consistente normalmente en el primero y el último sorbo de vino; pero con el tiempo fue adorada a nivel estatal, una transformación que se atribuye a Numa Pompilio.
A pesar de haber sido cortejada por Apolo y Neptuno, Vesta era célebre por su castidad. Príapo trató de violarla una noche mientras dormía, pero el rebuzno del asno de Sileno la despertó en esos momentos, y pudo así preservar su virginidad. A partir de entonces el animal permaneció asociado a la diosa. El asno aludía al trabajo en el molino, y por tanto al pan, símbolo hogareño. 
Vesta era representada en forma de hermosa mujer que porta una antorcha en una mano y un cuenco votivo en la otra. Lleva un velo, y a veces una diadema. También puede sostener el Paladio, una primitiva estatua de Atenea (Minerva) que Eneas había traído de Troya y se conservaba en el santuario. A veces aparece en compañía de otros dioses, principalmente los Lares protectores del hogar, que empezaron a representarse en el siglo II a. C.
Sus sacerdotisas eran las vírgenes vestales, encargadas de mantener encendido el fuego sagrado en el foro, símbolo de la seguridad y la prosperidad de Roma. Horacio decía que mientras subiera al Capitolio el Pontifex Maximus acompañado de “la Vestal silenciosa”, Roma mantendría su gloria, de modo que cada primero de marzo, con el comienzo del año, se renovaba la ceremonia hasta que el emperador Teodosio clausuró el templo a finales del siglo IV. 
Las vestales llevaban a cabo los rituales relacionados con la diosa y cocían el sagrado pastel de harina, miel y sal (mola salsa), que no era comestible, sino que formaba parte de las ceremonias. Curiosamente, a pesar de representar la virginidad y la castidad, las vestales participaban también en ritos agrícolas y de fertilidad. Ponían espigas de almidonero en los cestos de los campesinos encargados de la recolección, y ellas mismas las trituraban y molían para elaborar la mola salsa. Con esa misma harina se uncía a los animales destinados a ser sacrificados a los dioses. Otra de sus tareas era la purificación de la tierra del templo, que regaban con agua extraída de la fuente de la ninfa Egeria. El agua se transportaba en una vasija llamada futile, cuya forma de boca ancha y base puntiaguda impedía que se depositase en el suelo. Además las vestales custodiaban las reliquias y documentos privados cuyo secreto era importante preservar, como era el caso de testamentos o cartas. Entre las reliquias a custodiar estaba la estatua de Minerva, de cuya integridad se suponía que dependía la continuidad del Imperio; el alfiler de la madre de los dioses, el velo de Iliona, las cenizas de Orestes o el cetro de Príamo.
Desde el siglo VI a. C. hasta finales del siglo IV, las sacerdotisas de Vesta vivían juntas en la Casa de las Vírgenes Vestales (Atrium Vestae), situada detrás del templo de Vesta, entre la colina Palatina y la residencia de los reyes de Roma. 
La más importante de las vestales era la mayor de todas ellas, llamada Virgo Vestalis Maxima. Se cree que en un principio la esposa y las hijas del rey se ocupaban del culto a la diosa, hasta que Roma se convirtió en una república. Durante la época del Imperio, la diosa Vesta adquirió una gran importancia como diosa nacional. Augusto le erigió un templo e incluía a las vestales en las ceremonias más importantes, y Calígula acuñó monedas con la efigie de la diosa mientras hacía entrar a sus propias hermanas a su servicio. Vesta del Palatino también aparecerá en las monedas de Trajano. En Hispania, sin embargo, su culto tuvo escasa difusión.
Las vestales eran las únicas sacerdotisas de la religión romana. Según la leyenda, fue Eneas quien designó personalmente a las primeras. Su número osciló: en un principio fueron dos, según Plutarco; luego cuatro en tiempos de Servio Tulio y finalmente seis, si bien parece que hubo un tiempo en el que podrían haber llegado a siete. El Pontifex Maximus las elegía entre las veinte niñas más perfectas de Roma. No podían ser sordas o tartamudas; debían estar libres de defectos físicos y mentales, ser hijas de familias patricias y de una edad comprendida entre los seis y los diez años. Posteriormente se amplió la posibilidad de elección hacia niñas cuyo padre ejerciera una profesión honrada.No se tenía en cuenta la opinión de la familia a la hora de elegir una vestal, y la ceremonia podía llevarse a cabo incluso con la oposición paterna, aunque muchas veces los personajes importantes procuraban utilizar su influencia para que sus hijas no fueran elegidas. En otras ocasiones, por el contrario, lo consideraban un gran honor.
La elección se producía cuando había una vacante. El Pontifex Maximus pronunciaba las palabras “Te tomo a ti, amada, para que seas una sacerdotisa de Vesta, a fin de celebrar los ritos sagrados que la regla prescribe a las vestales en nombre del pueblo romano y los Quirites, como candidata elegida según la más pura de las leyes”. Entonces la niña eraconducida de la mano hasta la que sería su residencia en adelante.
Pero cuando una vestal moría, el proceso de selección no era igual. No tenían que ser niñas, ni siquiera vírgenes. Podían ser viudas jóvenes, o incluso divorciadas, aunque no era esta una circunstancia considerada ideal, y solía considerarse que traía mala suerte. Las candidatas se presentaban en el alojamiento de la Vestal Maxima para selección de las más virtuosas.
Una vestal servía a la diosa durante un periodo de treinta años, de los cuales los diez primeros eran de noviciado, los diez siguientes eran propiamente una virgen vestal y durante los últimos años tutelaba a las más jóvenes. Al cabo de ese tiempo eran liberadas de su voto de castidad, recibían dote y se les permitía casarse. El Pontifex Maximus se encargaba de encontrarles esposo entre los nobles romanos, y para el hombre era un honor extraordinario casarse con una antigua vestal, un acontecimiento que, además, se consideraba que traía buena suerte. Pero no era esta una opción, sin embargo, preferida por la mayoría de ellas, que optaban, en cambio por seguir disfrutando de sus lujos y comodidades como hasta entonces. 
Vestales decidiendo la suerte de un gladiador
Las vestales eran muy influyentes dentro de la sociedad romana, y disfrutaban de privilegios que no tenían las demás mujeres. No estaban sujetas a la patria potestad; podían ser propietarias, disponer de sus bienes y redactar testamento; participaban en sacrificios rituales, caminaban escoltadas por lictores y los magistrados les cedían el paso; se las invitaba a banquetes y tenían asientos especiales en primera fila para ver los juegos. Además su veredicto era decisivo a la hora de resolver acerca de la salvación o condena de los gladiadores caídos. Se las respetaba y reverenciaba de tal modo quebastaba que un condenado se encontrara con una de ellas de camino a su ejecución para que le fuera perdonado su crimen. Se les atribuían, incluso,poderes mágicos. Plinio el Viejo, en su Historia Natural, nos habla de ello al tratar el tema de la magia:
“En la actualidad es comúnmente aceptado que nuestras vírgenes vestales tienen el poder de detener la huida de un esclavo con solo pronunciar cierta oración”.
Pero si una de ellas infringía sus votos, el castigo era durísimo. En tiempos de Numa Pompilio la vestal era condenada a la pena de lapidación. Más adelante, con Tarquinio, el suplicio fue mucho más cruel: después dedespojarla de sus símbolos y vestiduras, la maniataban y la cubrían con un sudario para colocarla en una litera y llevarla en procesión por el Forosimulando una ceremonia fúnebre. Al llegar al Campus Sceleratus, el Pontifex Maximus pronunciaba una plegaria. Entonces se abría una lápida, se hacía a la vestal descender por una escalera y, una vez en el interior, la cripta se sellaba y se cubría de tierra, quedando así la mujer enterrada viva. Para que su muerte fuera más lenta, le dejaban agua y comida, además de una lámpara y un lecho. Se suponía que, de ese modo, Vesta podría rescatar a la vestal en el caso de que fuera inocente. Afortunadamente estas ejecuciones eran infrecuentes: solo hubo 22 casos en más de mil años.
El templo era de forma circular, como las antiguas cabañas del Lacio; yblanco, igual que sus túnicas de fino lino, símbolo de la pureza y la virginidad. La vestimenta completa consistía en una tunica interior o subucula, en contacto con la piel y que cubría hasta las rodillas. Sobre la túnica las vestales vestían una stola, prenda plisada y larga hasta los pies. Adornaba sus ropas un borde púrpura, y un cordón, strophium, sujetaba el busto por fuera del vestido. Cuando salían, llevaban una especie de manto o chal llamado palla. El cabello, recogido en seis trenzas alrededor de la cabeza, era adornado con una cinta llamada vitta, uno de sus distintivos, y de la que eran despojadas cuando incumplían sus votos.
Entre los días 7 y 15 de junio se celebraban las fiestas llamadas Vestalias, y en ese día se coronaba a un asno con flores y se le eximía del trabajo. Las madres romanas tenían acceso al templo durante esas fechas. Las matronas seguían, descalzas, a las vestales, cantando alabanzas a la diosa.

Los romanos eran gente de costumbres

Costumbres de los romanos

Casa romana 
En toda familia romana mandaba el cabeza de familia o paterfamilias. La mujer o matrona, aunque no desempeñaba cargos públicos, regía el hogar y era tenida en consideración junto a su esposo. Los niños, hasta la pubertad, se educaban juntos. Luego las niñas se dedicaban al hogar y se casaban muy pronto —a los 14 años ya se las consideraba adultas—, mientras que los niños se consagraban al estudio y a las armas.
La casa romana, de uno o dos pisos, era muy sobria hacia el exterior y se articulaba alrededor de uno o dos patios interiores en uno de los cuales había un pequeño estanque. A este patio daban las habitaciones y el salón comedor.

Casa romana
Las comidas romanas principales —más propiamente cenas— se hacían al atardecer, tumbados los comensales alrededor de la mesa. Se comía con los dedos y, para los platos con salsa, se usaban como cucharas trozos de pan que luego se arrojaban a los animales.
El pan no tenía levadura, ya que ésta no se usó hasta el siglo IV. Se trataba en realidad de unas tortas de trigo, antecedentes de las actuales pizzas. La comida de los soldados se componía de tortas de ese estilo con queso y panceta. El pan era el alimento más común. Sólo los nabos rivalizaban con él en popularidad.
El vino se tomaba siempre aguado, generalmente caliente, mezclado con miel e incluso con resina.
El plato más codiciado era el pescado. Los romanos que podían permitírselo eran grandes comilones, y la costumbre de vomitar para volver a comer estaba muy extendida.
Triclinio
En cuanto al vestido, los romanos eran muy monótonos, y cualquier novedad era muy comentada. El vestido consistía en una túnica —hasta las rodillas en los hombres y hasta los pies en las mujeres— y una toga, gruesa en invierno y fina en verano. El único color admitido era el blanco, que se blanqueaba con vapores de azufre. Sólo los magistrados y los sacerdotes podían usar franjas de púrpura. También los muchachos, porque los romanos les atribuían carácter sagrado.
En lo que respecta al calzado, la calidad del material empleado marcaba la categoría de clase.
Vestimenta romana
Hasta el siglo III a. C. los hombres llevaron barba. Luego, la familia de los Escipiones, que imitaba todo lo griego, impuso la moda del afeitado, costumbre que en Grecia había iniciado Alejandro Magno. El emperador Adriano, que tenía una mancha en la cara, volvió a poner de moda la barba en el siglo II d. C.
Las mujeres coqueteaban con el pelo. Aquí era la esposa del emperador quien marcaba la pauta. Como la moda evolucionaba, existen muchos bustos de mujeres en los que el cabello está hecho de otra pieza, para poder sustituirlo en cualquier momento. Teñirse el pelo era frecuente —sobre todo de pelirrojo—; pero los colores más llamativos, como el rubio y el azul, sólo los usaban las cortesanas.
La calvicie se consideraba un deshonor, así que se recurría a pelucas y postizos, a echarse todo el pelo hacia delante, como hacía Julio César, o, cuando esto tampoco era suficiente, a presentarse siempre en público tocado con la corona de laurel.
Los romanos dedicaban gran parte de su tiempo a las termas, baños públicos muy completos, dotados también de espacios para el deporte. Las mujeres acudían por las mañanas y los hombres por las tardes. También se acudía al foro, especie de mercado que progresivamente fue haciéndose más monumental, para charlar y ponerse al día en las últimas novedades.
Termas

Bibilografía: El Imperio Romano – José L. Cortés Salinas